
Ayer sábado se clausuraba el XXIII Encuentro de Capitanes de Almadraba organizados por la Sociedad de Amigos del Atún Thunnus thynnus y Amantes del Vino y que cada mes de septiembre convierten a Isla Cristina en la capital mundial del atún.
La parte central de estos encuentros comenzó con el IX Pregón Almadrabero que este año corrió a cargo del catedrático en Zoología por la Universidad de Extremadura, Manuel Blasco Ruíz Manuel Ruíz miembro fundador de Amigos del Atún Thunnus thynnus y presentado por D. Juan Manuel Ruiz, Catedrático de Latín, pregonero 2024 quien dejo patente en su disertación su amor a Isla Cristina, a los isleños, a sus playas y en general al entorno natural que la rodea e identifica.
Presentes en nombre del Ayuntamiento una amplia representación de la Corporación Municipal encabezada por el Alcalde en Funciones, Francisco Zamudio.

El pregonero, realizó, bajo el título «Isla Cristina y el atún en la mente y en el corazón de un científico», una completa exposición en la que fue desgranando las distintas tesis y estudio que ha realizado en todo su entorno natural, acuatico maritimo sobre la localidad así como de sus vínculos y relación con la asociación «Amigos del Atún» reivindicando además el papel del CT Garum y la finalidad para la que fue fundado y creado aprovechando las características del entorno a nivel pesquero, transformador y gastronómico.
Al pregón le seguía, el viernes la apertura e inauguración del Encuentro de Capitanes y las Jornadas Técnicas, que este año cumplía su vigésima tercera edición.
Fue el alcalde en funciones, Francisco Zamudio, el encargado junto al presidente de la Sociedad Amigos del Atún, José Antonio López, de dar la bienvenida y inaugurar estos encuentros dedicados este año a las Almadrabas de Marruecos
José Antonio López agradeció a todos su asistencia y puso de manifiesto la colaboración del Ayuntamiento en estos Encuentros poniendo manifiesto «la importancia de estos encuentros, muy esperados y afianzados ya en la agenda isleña y el orgullo que supone, para nosotros,como isleños poder estar y participar en estos jornadas sobre el atún y la almadraba y todo lo que envuelve a esta filosofía de vida, a esta cultura popular que llevamos metida en la sangre», destacando los eventos que han precedido a esta inauguración, invitando «al disfrute y la participación en este encuentro y todas las actividades que se suceden en torno a esta actividad.»
Francisco Zamudio dejó patente su orgullo por «inaugurar un año más este encuentro tan especial en Isla Cristina, en un espacio tan simbólico como esta antigua fábrica restaurada que hoy se ha convertido en un centro tecnológico y de investigación. Un lugar que queremos siga vinculado al mar, a la pesca y a la formación, y que abra siempre sus puertas al conocimiento.»

El edil destacó en su intervención que «este año hemos dado un paso muy importante con la firma de un convenio con la Universidad de Huelva para la puesta en marcha de la Cátedra del Mar, un proyecto que abarca educación, gastronomía y mar. Es la primera vez que lo hacemos y lo hemos preparado con mucha ilusión, porque creemos en la unión de tradición y ciencia como garantía de futuro.»
Quiero detenerme en reconocer a nuestro querido amigo Manuel, que ha sido pregonero este año. Siempre digo que con él uno aprende cada día, porque sabe mirar lo que a veces no vemos: la riqueza de nuestra biodiversidad, el valor de nuestras marismas, playas y pinares. Gracias a su trabajo científico, su pasión y sus publicaciones, el nombre de Isla Cristina ha llegado a lugares de todo el mundo. Por eso, como alcalde en funciones, anuncio aquí que propondré en el Ayuntamiento su nombramiento como hijo adoptivo de Isla Cristina. Y, junto a ello, también propondré la edición de uno de sus libros, un estudio completísimo de Isla Cristina a todos los niveles —histórico, social, cultural, natural y económico—, para hacerlo llegar a nuestra biblioteca y a todos los centros escolares. Porque nuestros jóvenes deben conocer esa obra y sentir el orgullo de pertenecer a un pueblo con tanta riqueza y singularidad.
«La Semana del Atún es ya una cita consolidada, que cumple 23 años. Empezamos con la exposición de los Bol de Atunes, seguimos con el ronqueo —un espectáculo que atrae a visitantes de dentro y fuera—, las conferencias y, sobre todo, la implicación de cincuenta establecimientos que elaboran platos con atún en todas sus modalidades. Incluso las heladerías han creado sabores innovadores, mostrando la creatividad de nuestra gastronomía. Todo esto demuestra que el atún forma parte de nuestra vida diaria y de nuestra identidad. Este año además lo hemos dedicado a Marruecos, un país con el que compartimos la historia de la almadraba y con el que tenemos profundos lazos familiares y culturales» destacó Zamudio.

El alcalde en funciones mostró también su más sincero agradecimiento a la asociación organizadora, que lleva ya 23 años manteniendo viva esta cita con esfuerzo, compromiso y pasión, así como a los ponentes de este año, que han compartido con nosotros sus conocimientos y experiencias, enriqueciendo aún más estas jornadas. Y no puedo dejar de reconocer la labor de nuestros restaurantes y establecimientos hosteleros, que siempre se vuelcan con la Semana del Atún, demostrando la calidad, la creatividad y la hospitalidad que caracterizan a Isla Cristina. «Sin vosotros, esta muestra gastronómica y cultural no tendría el mismo brillo.» dijo.
Para finalizar el alcalde en Funciones subrayó, como dijo, «algo que considero esencial: el valor del pregón. Desde que se instauró, cada pregonero ha dejado su huella, mostrando distintas visiones de Isla Cristina. El texto del pregonero del año pasado, editado en apenas 100 ejemplares, es un documento extraordinario donde se condensa la esencia de nuestro pueblo: cómo nacimos, cómo nos desarrollamos, qué nos define. Habla de la sardina, el atún, la caballa, del agua, de los catalanes, de los portugueses y del habla andaluza. Es, en definitiva, un reflejo de nuestra memoria y de nuestra cultura.»
Por eso «quiero anunciar que impulsaremos la edición y distribución de ese libro, para que no se quede en algo minoritario. Ese pregón tiene que estar en nuestra biblioteca y en todos los centros escolares de Isla Cristina. Nuestros niños y jóvenes deben conocer y sentirse orgullosos de lo que somos, de dónde venimos y de nuestra estrecha relación con el mar y la almadraba. Esa es la mejor herencia que podemos dejarles.»
Concluyó diciendo que «fuimos, somos y seremos un pueblo ligado al mar. Debemos seguir luchando por defender nuestros derechos históricos en la almadraba y por mantener vivo nuestro sabor a mar, porque en él está nuestra identidad. Y mientras tanto, celebremos con orgullo este encuentro, sigamos transmitiendo nuestras tradiciones y trabajando juntos por el futuro de Isla Cristina.»
Este año el Encuentro de Capitanes de Almadraba ha contado de nuevo con una amplia programación de actividades entre ellas, la tradicional muestra del Bol de Atunes, el Ronqueo en directo de un atún, la Semana de la Alta gastronomía, la Cata de Mojama y la Muestra Culinaria.
En cuanto a las Jornadas Técnicas, estas han contado este año con expertos y doctos en la materia que este año han acercado y dado visibilidad a todos aquellos almadraberos de poniente, entre ellos los isleños, que tanto ha aportado a las historia de las almadrabas marroquíes.
Estos encuentros se clausuraron ayer domingo con los resultados de las almadrabas atlánticas y Mediterráneas en la campaña 2025 dos ponencias sobre los capitanes de almadraba isleños y la presentación del libro «La Tuta, Playa, Barra y Real de Almadraba en la Costa.» de Juan Manuel Ruiz, Juan Villega y Joaquina castillo y JUan Bermejo, profesores e investigadores de la UHU.
Cabe destacar que este año los Encuentros han estado dedicados a la Almadrabas marroquíes ya que tal y como se deja patente desde la entidad organizadora, los antecedentes de las almadrabas en Marruecos se remontan a 1885, cuando se proyectó calar una entre Larache y Arcila. Años más tarde, en 1892, el isleño Ramón Romeu Portas puso en marcha la almadraba del Príncipe en aguas de Ceuta, aunque no fue hasta 1910 cuando se autorizó oficialmente a los españoles a calar almadrabas en la costa marroquí.
A partir de ese momento, esta técnica de pesca tradicional se expandió gracias al empuje de empresarios isleños y gaditanos, y al saber hacer de los capitanes de almadraba de Isla Cristina —entre ellos Columé, Martín, Zamorano, Fragoso, Carmona, Flores y Concepción—, junto con los experimentados arraéces de Benidorm, como Llorca, Zaragoza, Pérez, Farach, Vaello, Martínez, Orquín o Bayona. Ellos fueron quienes transmitieron sus conocimientos a las nuevas generaciones de capitanes marroquíes que más tarde asumieron el relevo, como Santos, Bouanani, Fondal, Larbi TaKi, Fendal, Fara o Azar Bakal.

En la actualidad, más de un siglo después, las almadrabas siguen siendo parte esencial de la actividad pesquera en Marruecos. En 2025 se calan un total de 18: una en el Mediterráneo y 17 en el Atlántico, entre ellas las de Príncipe Revés, Cabo Spartel, Tahadart, Briech, Garifa, Las Cuevas, Cenizosos, Es Sahel, Punta Negra, Jolot, Kenitra I, Kenitra II, Kenitra III, Mabrouka, Mansouria II, Mansouria, Gharb y Bouknadel.
La pesquería de atún rojo (Thunnus thynnus) es hoy la más importante del país, aportando en torno al 90% de las capturas nacionales de esta especie. Con un total admisible de captura (TAC) de 3.700 toneladas para 2025, las almadrabas marroquíes representan el 9% del total de capturas en el Este Atlántico y Mediterráneo. Una actividad que, como hace más de cien años, sigue dirigida a interceptar a los grandes atunes reproductores en su migración desde el Atlántico hacia el Mediterráneo.
Radio Isla Cristina