Historia · Hemeroteca · Archivo

El Carnaval de Isla Cristina a través de sus fuentes

Una reconstrucción documental de la historia del Carnaval de Isla Cristina a través de la prensa, los archivos, publicaciones y otros testimonios conservados a lo largo del tiempo.

Esta página reúne y ordena cronológicamente testimonios documentales relacionados con el Carnaval de Isla Cristina. Su finalidad es reconstruir progresivamente su historia a partir de las fuentes que han llegado hasta nuestros días.

Periódicos, revistas, programas, documentos, fotografías y otras fuentes podrán incorporarse a medida que sean localizadas, permitiendo ampliar, completar o precisar lo conocido sobre cada edición del Carnaval.

Para cada año se ofrece, cuando la documentación disponible lo permite, una reconstrucción general de los hechos y, posteriormente, los testimonios originales que sirven de fuente, identificados por su publicación, número, fecha y página.

De esta forma se diferencia claramente entre la reconstrucción histórica realizada a partir de la documentación y aquello que las fuentes de cada época dejaron expresamente escrito.

Una historia del Carnaval no se construye solo con recuerdos: también se conserva en periódicos, revistas, programas, archivos y otros testimonios que permiten seguir, año a año, la memoria escrita de la fiesta.
Cronología documental

Historia por años

Despliega cada año para consultar la reconstrucción histórica y los testimonios documentales conservados.

1915 Carnaval de Isla Cristina de 1915 Máscaras, comparsas, tangos, bailes y Domingo de Piñata

1915

Domingo 14 de febrero Lunes 15 de febrero Martes 16 de febrero Miércoles de Ceniza · 17 de febrero Domingo de Piñata · 21 de febrero

Las fechas de los tres días principales de Carnaval pueden establecerse a partir de la propia información publicada en La Higuerita y su correspondencia con el calendario de 1915. El periódico habla expresamente de los «tres días de Carnaval» y posteriormente sitúa diversos acontecimientos en el Miércoles de Ceniza. El Domingo de Piñata queda igualmente documentado en una crónica fechada el 22 de febrero que relata lo sucedido el domingo anterior.

Por tanto, los días principales del Carnaval de Isla Cristina de 1915 fueron el 14, 15 y 16 de febrero, celebrándose el Miércoles de Ceniza el día 17 y concluyendo posteriormente el ciclo festivo con el Domingo de Piñata, 21 de febrero de 1915.

El Carnaval de Isla Cristina en 1915

La aparición de La Higuerita en febrero de 1915 nos permite conocer con notable detalle cómo se vivía el Carnaval de Isla Cristina a comienzos del siglo XX. El primer número del semanario salió a la calle el 13 de febrero de 1915, precisamente a las puertas de los días principales de Carnaval, por lo que la fiesta estuvo presente en sus páginas desde el nacimiento mismo de la publicación.

Las noticias muestran un Carnaval muy arraigado en la vida cotidiana de Isla Cristina, celebrado tanto en las calles como en los salones de baile. Por las calles circulaban numerosas máscaras y comparsas, mientras se escuchaban sus voces, sus instrumentos y los tangos que interpretaban. El ambiente era de gran animación y el periódico llega a describir momentos en los que el bullicio ocupaba por completo la calle.

La máscara constituía uno de los elementos fundamentales de la fiesta. Los enmascarados ocultaban cuidadosamente su identidad e incluso alteraban su forma de andar. Una de las bromas más características consistía en acercarse a conocidos preguntándoles insistentemente «¿Me conoces?». El antifaz no era solamente ornamental: permitía realmente participar en el Carnaval sin ser reconocido.

Junto al Carnaval callejero existía una intensa actividad en los salones y sociedades recreativas. La Higuerita habla de bailes en los que numerosas parejas recorrían el salón al compás del vals y documenta, durante la Piñata, celebraciones en el Salón Victoria, el Centro La Unión y el Cine Internacional.

La celebración no estuvo exenta de incidentes. Dos vecinos denunciaron haber sido despojados de sus antifaces por un guardia municipal al salir de un baile y, en la última noche de Carnaval, se produjo una importante pelea en el Bar Petit Lulu, con varios contusionados.

El ciclo festivo concluía con el Domingo de Piñata. Aquel día el paseo estuvo especialmente animado y por la noche volvieron a celebrarse bailes. En el Cine Internacional hubo además un concurso de máscaras, cuyo premio recayó en la joven Gloria Rodríguez, que vistió un traje de Colombina. El periódico destacó igualmente las originales piñatas colocadas en los distintos salones.

Las páginas de La Higuerita reflejan asimismo otra dimensión de aquellas fechas. Durante los tres días de Carnaval se celebraba en la iglesia un Triduo de Carnaval, con misa solemne, exposición del Santísimo y ejercicios de desagravio. En otra de las escenas descritas por el periódico, las máscaras que llenaban una calle se apartaron para permitir el paso del Viático que se dirigía a la casa de un enfermo.

En conjunto, la documentación conservada nos presenta el Carnaval de Isla Cristina de 1915 como una fiesta de fuerte participación popular, caracterizada por las máscaras, comparsas, tangos, bailes, disfraces, antifaces, bromas callejeras y piñatas , desarrollada tanto en el espacio público como en las principales sociedades y locales de recreo de la población.

1915 en las fuentes documentales

A continuación se reproducen los testimonios localizados relacionados directamente con el Carnaval de Isla Cristina de 1915.

Criterio de transcripción: se conserva, en lo posible, la ortografía y forma de expresión de los textos publicados en 1915. Los fragmentos que no pueden leerse con seguridad debido al estado de la digitalización se indican mediante […].
La Higuerita · n.º 1 Sábado 13 de febrero de 1915
Prensa

«El carnaval de la vida»

Página 1 · Autor: F. Cervantes · Fechado el 10 de febrero de 1915

El primer número de La Higuerita incluyó en su portada el diálogo poético «El carnaval de la vida», protagonizado por Pierrot y Colombina. La composición utiliza la careta y el Carnaval como una reflexión sobre las apariencias y las «máscaras» de la sociedad.

—¡Qué pesares agobian tu alegría? ¡Qué tienes adorada Colombina? —No pretendas Pierrot que el alma mía conserve su careta, blanca, fina. No pretendas que oculte mis pesares al ver que los papeles se han trocado. ¿No te fijas, Pierrot en los millares de bufones que el orbe ha presentado? ¿No has notado ese loco torbellino que envuelve en sí al que es y no farsante? ¿No presientes que el fin de mi destino es vivir cual un pária, pobre, errante?
¿No te dice un oculto sentimiento que ya nuestra misión ha terminado? ¿No ves el mundo loco de contento? ¿No ves que nuestra farsa no ha gustado?
—Ten calma Colombina Nuestra suerte se eclipsa solamente […] días, […] tu sufrir […] que ya renacerá […]
Y al ver que las […] son reales, de los que al mundo […] son ficticias, consigo llevarán los carnavales y en cambio tú á gozar de sus primicias.
—¿Pero no considera que abismales sitios, atraen así á muchos locos?
—Déjalos disfrutar; los carnavales, de desenmascarar deja muy pocos.
—¡Más después...! —Ya verás si en forma escuela les mostramos, que mientras descarados, ellos siempre tendrán una careta nuestros rostros irán embadurnados!
Nota de transcripción: la digitalización presenta deterioros y pérdida de información en varios versos de la parte central del poema. Se reproduce únicamente el texto que ha podido ser leído con seguridad, señalándose mediante […] los fragmentos que permanecen ilegibles.
Prensa

Triduo de Carnaval

Página 3

Junto a las celebraciones populares, el periódico recoge la celebración religiosa de un Triduo de Carnaval.

Triduo de Carnaval

Durante los tres días de Carnaval se celebrará á las nueve misa solemne con exposición de S. M. D. y á las cinco de la tarde se practicará el Ejercicio de desagravios.

La Higuerita · n.º 2 Sábado 20 de febrero de 1915
Prensa

«Pierrot á Colombina»

Página 1 · Autor: F. Cervantes · Fechado el 18 de febrero de 1915

Una semana después, F. Cervantes continuaba el diálogo carnavalesco entre Pierrot y Colombina.

Ya no está Colombina contristada. Ya presiente acercarse más el día en que reine la dicha en su morada. Ya renace en su pecho la alegría. Ya del mundo la loca mascarada, pasó con raudo vuelo, hacia otro mundo do conviviendo unida y enlazada á hipocresía vil, en lo profundo se estrellará de arcanos insondables.
¡Colombina! ¡Mi amor! ¡Mi bella amada! No te apenes, no somos los culpables de que el mundo se tenga en poco ó nada. Tu calcular de niña, un desengaño do quiera vé que en la verdad no fias ¡si tienen la careta todo el año! ¿no es justo que descansen estos días?
¡Que todos te critican? ¡Más contento! ¡Que te desprecian todos? ¡Más te quiero! así, guardado en ti mi sentimiento, á la de ellos, tu máscara prefiero.
Tu máscara, que vive todo el año aunque tan sólo vive en apariencia; la de ellos, es real demuestra engaño; la tuya, emblema es de tu inocencia.
Vuelve á ser la farsante, Colombina, de aquesa mascarada que diviertes, conviértete en la rauda golondrina, que siempre fuiste y si tus gracias viertes, cuando todos te aplaudan delirantes, mostrando sus instintos pasionales grítales —¡Ya os conozco, sois farsantes encarnáis en las máscaras sociales!
Prensa

«¡Qué vida!»: máscaras y comparsas en las calles

Página 1 · Firma: Bautista · Fechado el 18 de febrero de 1915

Esta crónica constituye uno de los testimonios más gráficos sobre el ambiente del Carnaval isleño, describiendo las máscaras, las comparsas, los tangos y el bullicio de las calles.

A la puerta de casa estoy con mis amigos.

Último día de carnaval y hay que aprovecharlo.

Tomamos unas copas de dorada manzanilla y nos entretenemos mirando el ir y venir de máscaras y comparsas y nos trastornamos oyendo el vocerío de aquellas y los tangos de estas que con sus mal templados instrumentos hieren nuestros oídos.

Todo es alegría, todo es animación.

Una máscara se acerca y toma de la mesa una copa. Debe ser un amigo pero no lo conocemos; otra nos da un golpecito en la espalda en señal de afecto; á esta por ser hembra la requebramos, á aquella le damos nuestra mano para cojer la suya que enguantada nos tiende.

Por nuestras cabezas no pasan en estos momentos ideas tristes. No podemos concebir en este día que haya nadie que no esté igual que nosotros, felices, contentos, satisfechos.

Pero no es así, cuando el bullicio, la animación y la algazara llega á su límite obstruyendo por completo la calle, sentimos un momentáneo silencio al mismo tiempo que vemos que aquellas máscaras traviesas y juguetonas se separan para dejar paso á algo.

Admirados, nos ponemos de pié para ver mejor y notamos que con paso apresurado atraviesa por ante nosotros el Viático.

También en la casa donde vá el sacramento es el tercer día de Carnaval y ¡cuan diferente es al nuestro!

Esta es la vida.

Prensa

Crónica: «Carnavales»

Páginas 1 y 2 · Autor: M. Bermúdez Amo · Isla Cristina, 17 de febrero de 1915

La crónica de Bermúdez Amo permite conocer algunas de las costumbres de las máscaras y de los bailes.

Me resulta simpático el Carnaval. No dejo de considerar que, como todas las cosas de este mundo, tiene sus enemigos y sus partidarios. Yo pertenezco á los últimos.

¿Me conoces? es la frase que se escucha sin cesar.—¿Pero de verdad que no me conoces?; parece mentira que seas tan torpe. Verdaderamente es una solemne torpeza no conocer á quién va completamente disfrazado, perfectamente cubierto y que hasta el modo de andar lo desfigura.

A lo mejor, cuando más tranquilo se va por la calle, se acerca una patrulla de máscaras juguetonas y con las sacramentales é invariables palabras de ¿Me conoces?, empiezan á descargar cada mamporro que para su repertorio lo quisieran los mejores boxeadores del mundo.—¿Pero no me conoces?, ¡paf!, un puñetazo en la cabeza y allá va el sombrero rodando, y no rueda la cabeza por un milagro de la Providencia.—¿Y á mí, me conoces? ¡Pum!, otro en la nariz que deja del Carnaval imborrable recuerdo cariñoso.—¿Y á mí? ¡Pim! ¡Pam!

Y después de dejar al transeúnte magullado y hecho papilla, se marchan saltando y riendo, como si hubiesen dado satisfacción á un deseo contenido durante todo el año.

Sobre los bailes añade:

Los bailes me entusiasman. El desfilar de las innumerables parejas, que, al compás cadencioso de un vals, van mecidas dulcemente como en inefable éxtasis, me causa un efecto altamente embriagador.

Allí se observa la manera de cada uno al cumplir su misión con el noble arte de Terpsícore: unos muy serenos, van apenas marcando el compás; otros, por el contrario, cruzan como torbellinos el salón del uno al otro extremo; algunos van eternamente mirando hacia arriba, con la boca semiabierta, como esperando algo [...]

Muchos, la mayoría, van mirando sin cesar á su pareja, y á estos les aplaudo; en cambio, otros no miran á nadie.

La misma crónica reproduce después una escena humorística entre un galán y una persona enmascarada:

—¿Estás cansada, mascarita? le dice un galán á su pareja.

—Sí, vamos á pasear un poquito, tengo demasiado apretado el corsé y apenas puedo respirar.

[...]

—¿Cuando me vas á decir quién eres?

—Después, ya te lo diré, no seas precipitado.

—Tienes razón. ¿Te parece que vayamos á cenar? Ya sabes que he mandado preparar la cena para que nos la sirvan en el cuartito que te he indicado.

—Vamos si quieres.

Después de la cena:

—¿Me descubres al fin tu lindo rostro que apenas me has dejado entrever?

—Ay, temo que te lleves un desengaño.

[...]

Por fin se decide, se suelta el antifaz, que lo tiene anudado por debajo de la barba, y apenas le ve la cara prorrumpe en un—¡Ah, ladrón, me has engañado! ¡Como no lo he comprendido! Cúbrete, vete y como digas algo de esto ¡te mato!

Son muchos, por desgracia, los casos como este que aquí pueden darse.

M. Bermúdez Amo.
Isla Cristina, 17-2-915.

Prensa

Queja por la retirada de antifaces

Página 3

QUEJA

Hemos recibido una queja de Don Antonio Martín Villate y Don José M. Cruz, lamentándose de que en la noche de Carnaval y á la salida del baile fueron acremente reprendidos y sin explicaciones despojados de sus antifaces por un guardia municipal.

A ruego de ellos lo hacemos saber.

Prensa

Una bronca en el Bar Petit Lulu

Página 3

BRONCA

En la noche última de carnaval se produjo una monumental bronca en el «Bar Petit Lulu» de la que resultaron algunos contusos entre ellos el dueño del establecimiento nuestro apreciado amigo Campos.

Lamentamos el accidente.

La Higuerita · n.º 3 Sábado 27 de febrero de 1915
Prensa

El Domingo de Piñata

Página 1 · Artículo «A... Ella» · Firma: Yorick · Isla Cristina, 22 de febrero de 1915

El autor sitúa su relato amoroso en el paseo durante el Domingo de Piñata.

Las flores del jardín de mis sueños parecían haberse dado cita en el animadísimo paseo. Era el Domingo de Piñata. Había que aprovechar los últimos momentos del simpático Momo...

Mi favorita, la delicadísima flor que trastorna mis sentidos y transforma mis sentimientos, me tornó muy triste, pasaban [...]

Más adelante explica cómo, tras desaparecer la joven del paseo, confía en volver a encontrarla durante el baile:

Desapareció del paseo y ante el martirio de no verla, me retiré muy triste... más triste...

En el baile la veré, pensé. Allí, una vuelta por el salón, unas palabras cruzadas junto á Ella, aspirando el perfume delicioso de la olorosa flor.

¿No vale el sacrificio de la vida?...

Toda la noche esperándola; cada vez que aparecían nuevas flores de mi fantástico jardín sin llegar la favorita, el corazón quería salirse del pecho [...]

Prensa

Bailes de Piñata

Página 3

Esta noticia permite identificar algunos de los principales lugares de celebración y a la ganadora de un concurso de máscaras.

Bailes de Piñata

Muy animado el del Salón Victoria; muy concurrido el del centro La Unión y en el Cine Internacional donde hubo concurso de máscaras, le fué adjudicado el premio á la simpática Srta. Gloria Rodríguez la que lució un precioso traje de Colombina.

En todos los salones muy originales piñatas.

Fuente documental

La Higuerita. Semanario independiente. Isla Cristina. Números 1, 2 y 3, publicados los días 13, 20 y 27 de febrero de 1915. Ejemplares digitalizados conservados por la Diputación Provincial de Huelva y el Archivo Municipal.

Scroll al inicio